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Encierros de Elche de la Sierra (Albacete). La pasión de toda una comarca

Encierros de Elche de la Sierra (Albacete). La pasión de toda una comarca

Los encierros de la comarca albaceteña de Elche de la Sierra se celebran siempre en el marco de dos festividades: la del 3 de febrero, en honor al Patrón de la localidad, San Blas, y las de la Virgen de los Dolores y el Cristo de la Consolación, del 15 al 19 de septiembre.

Por lo que respecta a la fiesta de San Blas las celebraciones dependen del día de la semana en que caiga la fecha, ya que parte de los eventos se trasladan al fin de semana (misa, procesión en honor del patrón, la carrera popular provincial y el tradicional encierro del domingo, además de otras actividades). 

En el caso de las celebraciones por la Virgen de los Dolores y el Cristo de la Consolación de septiembre las fiestas dan comienzo el día 13 con la comida de las peñas y el tradicional pregón, aunque el día grande es el 15 de septiembre. Desde esa fecha hasta el 19 tienen lugar los tradicionales encierros.  

Se trata de una fiesta plenamente arraigada en los últimos dos siglos y que tienen en común los doce municipios que engloban esta comarca, de ahí que a Elche de la Sierra se le llame la “cuna de los encierros” por ser el origen de todos ellos. Luego, cada uno de estos municipios tiene su propia historia y señas de identidad.  

En estos dos periodos festivos de febrero y septiembre Elche de la Sierra se convierte en el epicentro del toro y en sus calles se concentran, además de los lugareños, miles de aficionados a esta arraigada tradición, muchos de ellos provenientes de toda la comarca.  

El toro como estrategia bélica

Hace poco más de cinco años esta fiesta consiguió su reconocimiento como Fiesta de Interés Turístico Regional (el 19 de diciembre de 2016) por la Junta de Castilla-La Mancha si bien el toro ha tenido desde siempre un protagonismo destacado en Elche de la Sierra. Las crónicas históricas se refieren a esta localidad como el escenario de la Batalla de los toros de fuego, en el 229-228 a.c, donde los astados son utilizados como estrategia bélica. El propio José María de Cossío lo refleja en su obra “Cossío. Mitología Clásica e Hispánica. El toro en las religiones ibéricas”. 

Recorrido campero y urbano

El punto de partida de estos encierros es el Corral Colorao. Después del apartado los toros seleccionados salen a las nueve de la mañana y son llevados al pueblo a través del campo en un traslado que dura unas dos horas, acompañados por mansos, caballistas y gente a pie. Una tradición de singular belleza por los paisajes por los que se desarrolla hasta llegar al municipio. El recorrido urbano tiene lugar desde el Puente del Arroyo, Estrecho de los Huertos, Plaza Vieja, Puerta de la Iglesia y Plaza del Ayuntamiento. A las dos de la tarde los tres toros de cada día de festejo aguardan ya en chiqueros para ser soltados de nuevo, uno a uno, a las cinco de la tarde.